Cada uno de nosotros expresa al ser tatuado una respuesta, un espejo o incluso el medio “máximo” de mostrar respeto a un ser querido, a una idea o a cualquier otro sentimiento ligado o no a la vida de los hombres, a sus preocupaciones, a sus ilusiones o a sus sueños. Sin más medida que dos metros cuadrados de este envoltorio carnal que nos sirve de vehículo terrestre y de medio de expresión. También…
Existe, en consecuencia, por diferentes motivos un hecho común, un hecho auténtico (y sin ninguna peculiaridad geográfica o social, ya que implica a los 5 continentes) y me gustaría calificarlo de hecho romántico.Me parece oportuno recordar que la proliferación de establecimientos no ha mejorado en absoluto sus cualidades (cualidades artísticas) sino más bien lo contrario. Hay una especie de inquietante banalización de la mediocridad.
Por supuesto, las sucesivas normas sanitarias han mejorado el sector pero también han influido en y facilitado la implantación masiva de establecimientos anteriormente citada. ¿Con qué finalidad?El arte y la deontología en este proceso.
Desde hace ya 20 años me muevo en el mundo del tatuaje y me parece que las nuevas generaciones de tatuadores no son tatuadores. Meros ilusionistas que se labran una historia de tatuadores a golpe de tinta. “Tatuadores de agua dulce”. Para mí, la ausencia de un aprendizaje metódico (numerosas empresas utilizan con éxito sus medios) es la causa directa de este “no man’s land” tanto artístico como ético. Puede también que eso sea un problema más profundo e, incluso, social…
Quien quiera que sea, el elemento más importante en la elaboración de vuestro futuro tatuaje y vuestra marca personal es siempre el tatuador. Por lo tanto, la elección es clave y, no lo olvide, definitiva. Para terminar, sepa Vd. que sólo en el 30% de los establecimientos de tatuaje encontrará verdaderos artistas, apasionados y con talento. Al 70% restante le aconsejo vivamente cambiar de oficio.